La historia del narrador

La aldea estaba tranquila. Era medianoche cuando todo comenzó a temblar. Al principio fue despacio, como si la Gran Madre estuviera meciendo la Tierra. Pero el balanceo aumentó hasta que no cabía duda de que el asunto era serio. La cabaña del jefe se agitaba tan violentamente que parecía que en cualquier momento fuera a despegar. Así era con la del herrero, la del maestro brujo y la del leñador. Al final, en una vorágine de ruido, viento y piedra se rasgo el suelo y una buena parte del poblado desapareció en una nube de polvo y miseria.

A la mañana siguiente el Sol amaneció con un furor desconocido, como si lo de la noche anterior no fuera con él. Y así era, ¿verdad?. De cualquier modo no tenía el derecho a elevar la temperatura del planeta hasta un máximo histórico, produciendo fuegos a lo largo de toda la cordillera Costilla. Incendios que por supuesto afectaron a la aldea, quemando las llamas a objetos, ganado y personas por igual, ignorantes de la desastre acaecida tan sólo horas antes.

Las elevadas temperaturas y la emisión masiva de CO2 a la atmósfera produjo un cambio en el tiempo tan brusco que en un santiamén la lluvia extinguió los fuegos y cubrió el suelo de unos centímetros de agua. Las nubes, no contentas con su participación hidromorfa a nivel del suelo, empezaron a descargar tremenda cantidad de agua que a las pocas horas no se veía ni las copas de los árboles más altos del valle. El valle Ombligo, donde la aldea sentaba sus pesadas y doloridas posaderas, era irreconocible a la mañana siguiente.

Lo que otro tardó siete días en construir, en apenas dos días hago desaparecer. Pero, me pregunto yo, ¿de qué sirve un narrador si no existen oídos para escuchar e inteligencia para entender y criticar? Sin marionetas no tiene sentido hablar de titiritero. Es por eso que al atardecer asomó la cabeza peluda, sucia y maloliente del joven que hacía dos días se había perdido en el bosque intentando cazar algo que llevarse a la boca. Le acompañaba la hija del jefe, de caderas anchas, tan útiles en los próximos años.

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